Hidrovía: denuncian que se priorizan los negocios sobre el cuidado ambiental

La Asociación Argentina de Abogados y Abogadas Ambientalistas anunció su alejamiento del Consejo Federal de la Hidrovía señalando que “no convalidamos las decisiones administrativas hasta aquí adoptadas, sin participación ni consulta ciudadana previa, y en manifiesta contradicción a las herramientas de política y gestión ambiental y el sistema de principios ambientales, de jerarquía constitucional”.

Lucas Micheloud, titular de la entidad, señaló que “no tiene sentido seguir formando parte de este espacio politizado, que no escucha a la sociedad civil ni escucha a los miembros”.

Agregó que “el Estado nacional sigue anclado en el constitucionalismo más liberal de los 90. No ha entendido que hay un estado de derecho ambiental que obliga a las autoridades a generar instancias de participación ciudadana, debates genuinos y abiertos, instrumentar políticas de gestión como evaluación de impacto ambiental, ordenamientos hidrosociales, nada de eso sucedió, sólo comunicados y disposiciones a través de resoluciones. Ni siquiera por decretos”.

Micheloud advirtió que “la cuenca del río Paraná está en el nivel más bajo de los últimos 80 años, tenemos un déficit hídrico, se está debatiendo profundizar el cauce principal del río y no se realiza una convocatoria a la conformación de este espacio necesario para darle una perspectiva más amplia a este debate, que está limitado a la relación comercial, al comercio exterior, a la reducción de los costos logísticos, y la variable de ajuste es el ambiente”.

Sostuvo el abogado que “el Estado a través de distintos funcionarios transitorios toma decisiones en clara fusión con los sectores del agronegocio y los sectores portuarios. Se observa esta afinidad del Estado con sectores como la bolsa de comercio de Rosario”.

“Son los sectores que hacen negocios con el río Paraná, los usuarios son los que están generando el trazado fino en este proceso, incluso en el nuevo pliego que es una incógnita”, añadió.

“Hoy la cuenca del Paraná está absolutamente hostigada por los agrotóxicos, esto lo digo con base científica y muchos informes de universidades prestigiosas, hostigada por invasión de especies exóticas que han ingresado sin control, también por todos los residuos industriales de áreas metropolitanas”, manifestó.

“En estas mismas aguas se generan y desarrollan los humedales que son vitales para la purificación del agua, la mitigación del cambio climático y el desarrollo de nuestras comunidades. Son 14 provincias que usan el río”, remarcó el ambientalista.

 

Derechos ambientales

La Asociación manifestó que esta situación exige un debate público lo más amplio y plural posible, y la adopción de decisiones administrativas construidas desde el consenso social y político.

Esto es así porque en la vigencia del Estado de Derecho Ambiental, la afectación de los bienes comunes, en este caso, ríos, cuencas, humedales, fauna ictícola y comunidades ribereñas e isleñas vulnerables que dependen del río para garantizar su propia subsistencia vital, demanda por parte de los decisores públicos, la más amplia instancia de articulación interjurisdiccional y licencia social, componentes del federalismo de concertación ciertamente devaluados en el presente espacio del CFH.

“Estamos convencidos que se debe salir urgentemente del esquema propuesto por el Estado nacional y, como venimos apuntando, conformar el Comité de Cuenca que el río Paraná en el tramo argentino, se merece”, manifestó la entidad.

Y finalizó: “Sólo el ejercicio comprometido, coherente, auténticamente federal, en pleno cumplimiento de las herramientas de participación ciudadana y social, de la democracia ambiental, nos fortalecerán como sociedad plural y diversa, ecológicamente orientada. De lo contrario, como sucede ahora, estaremos frente a un prólogo oficial que sostiene y se orienta a profundizar dramáticamente la vigencia de la mal llamada hidrovía, avanzando en mayores niveles de intervención sobre nuestro río Paraná y sus ecosistemas, ratificando la política neoliberal de la década del 90, absolutamente desambientalizada”.

 

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