Mon Laferte apunta contra el presidente de Chile en su nuevo disco
En su álbum Seis, la artista chilena radicada en México hace una crítica al jefe de Estado de su país, Sebastián Piñera
Mon Laferte, ante todo valiente, pone la voz y el cuerpo a sus convicciones, con su carrera en auge, pega un giro y en su último disco, Seis, deja a un lado su estilo más pop para apostar por un sonido tradicional: la música folklórica mexicana. Y lo hace desde las entrañas, con una fortaleza tal que acalla el análisis para enaltecer la emoción.
Como si el espíritu de Chavela Vargas se adueñara de su sentir, Laferte homenajea a esta artista nacida en Costa Rica, ícono de la música mexicana y una de las máximas intérpretes de Latinoamérica, lo hace desde los primeros acordes de “Se me va a quemar el corazón”, el track que abre el disco. México se enciende en cada verso. Y a su paso, también lo hace la fuerza de la chilena, que en el videoclip de esta canción encarna a un toro, en una analogía contra la violencia de género: “Si el torero va perdiendo, todo mundo se espanta, pero todos celebran si le clava las espadas al toro”.
La cantante nacida en Viña del Mar sufrió mucho cuando se fue a vivir a México. Necesitaba trabajar para mantener a su familia y, al mismo tiempo, debía luchar contra un cáncer de tiroides. “Les pido que jamás actúen con xenofobia, no saben lo valiente que hay que ser para dejarlo todo”, escribió tiempo atrás en sus redes.
México suena fuerte en el sexto disco de Laferte. Se desarrolló en pandemia y se grabó en pijamas. Acostumbrada a dejarse llevar por lo que escucha, se inspiró en el sonido de Tepoztlán, el pueblo donde vive hace años. No todo son rancheras y mariachis, y la versatilidad de esta artista hace de este disco un álbum en fases. Si la primera etapa combina con la historia mexicana, la segunda cambia de escenario y plantea un maridaje perfecto: cae la noche y la luz tenue de unas velas invita a alzar unas copas de vino mientras suena “Amado Mío”, una canción abolerada que termina casi en susurros. Pero la paz aquí dura poco.
En “La Mujer”, el disco vuelve a cobrar fuerza. Y lo hace en colaboración con Gloria Trevi, la estrella mexicana que tuvo su esplendor en los 90, pero que -al final de esa década- fue acusada de pertenecer a una red de abuso a menores y de participar en la violación de una persona, por lo que estuvo presa tres años y en 2004 fue liberada determinando su inocencia. Invitarla a ser parte es una decisión osada. Al respecto, ha explicado que Trevi es “un ejemplo de alguien que se levantó de las cenizas” y una de sus mayores influencias: “Casi que por su culpa, yo soy así”. La Justicia ya falló, pero muchos preferirían no involucrarse por miedo a las críticas. Ella hace todo lo contrario. Y juntas cantan: “Yo soy la que te perdonó / Antes de conocerte no sabía de dolor”.
Si bien hay mucho romanticismo y desamor, el motor de este álbum lo marca la lucha. Es evidente que no es solo la capacidad de emocionar lo que la une con Chavela Vargas. Y claro, qué se podía esperar sino de una artista capaz de quedarse en topless en los Latin Grammy para denunciar al gobierno de su país, conducido por Sebastián Piñera, con una frase grabada en su piel: “En Chile torturan, violan y matan”. Por eso, Seis también suena a protesta y tal vez sea el propio presidente chileno el receptor de estos mensajes. En sus versos, Laferte pregunta quién robó “La democracia”; expone la violencia del poder e invita a “la venganza”.
Lo aguerrida no le quita lo sensible, y el último tramo duele. Junto a la cantautora puertorriqueña Kany García compuso “Te vi”, según ha dicho Laferte es el tema más importante del disco. La canción está dedicada a su madre, a la soledad que atravesó mientras la criaba a ella y a su hermana y a todo lo que tuvo que pasar cuando les faltaba el pan. Continúa con “Se va la vida”, una letra feminista que muestra cómo hasta el cemento llora por la injusticia.
Casi una hora de canciones que son armas de lucha, pero que -al mismo tiempo- arrancan lágrimas. El sonido es una vuelta a la raíz. El mensaje: un puente con la herida. La misma que alguna vez cantó Chavela Vargas. La misma que aún hoy sigue latente.

