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Confirman problemas en las tomas de agua para potabilizar de todo el nordeste

El Ingeniero Rohrmann disertó en el marco de las XI Jornadas de Divulgación Científica y Tecnológica de la Facultad de Ingeniería de la UNNE

El Ingeniero Rohrmann disertó en el marco de las XI Jornadas de Divulgación Científica y Tecnológica de la Facultad de Ingeniería de la UNNE. Allí se presentó un relevamiento sobre la situación de las tomas de agua en el nordeste argentino debido a la bajante histórica de los ríos Paraná y Paraguay.


El relevamiento abarcó 35 tomas de agua que existen en las provincias de Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones y Santa Fe, que abastecen a 73 localidades. De las tomas, 25 se ubican sobre los ríos Bermejo, Paraná y Paraguay, 8 en ríos afluentes y dos tomas subterráneas. De este total, se registraron inconvenientes en el 60%.

En Corrientes se revelaron inconvenientes en la localidad de Ituzaingó, que según el informe registró problemas de abastecimiento durante el año. La nueva toma de Ituzaingó tuvo problemas por poca agua y presencia de sedimentos.

En Itá Ibaté se tuvo que recurrir a obras de dragado en el 2020, mientras que en Itatí hubo faltante de agua potable el año pasado. En la localidad de la Virgen Morena hubo distribución de agua por personal de bomberos. En tanto que en Paso de la Patria se anunció este año la realización de obras para mejorar la provisión de agua potable.

En la ciudad de Corrientes se tuvieron que colocar bombas auxiliares desde el 2020 como complemento a las tomas fijas. Y en las ciudades de Goya y Esquina este año se tuvieron que mover de lugar las tomas de agua.

En el informe se señala que la región nordeste es la parte más húmeda del país. En ese contexto “llama aún más la atención el impacto en las tomas de agua por la bajante hídrica excepcional y en el abastecimiento a la población involucrada”.

Según indica la situación hidrológica actual es similar a la primera parte del siglo pasado, cuando el río en Barranqueras tenía un promedio de alturas mínimas de 0,85 cm en la década de 1970. Desde 1970 pasó a 2,14 cm por fenómenos diversos como cambios en los usos del suelo, aumento de precipitaciones, represamientos y otras acciones humanas.

En particular, aclaró que “si no existiesen las represas estaríamos con valores mucho más bajos aún” en relación al aporte que las represas están haciendo para atenuar la bajante en la región al liberar agua de sus embalses.

Respecto a la situación de las tomas de agua, indicó que tuvieron problemas muchas de las tomas existentes, y en muchos casos también registraron fallas las tomas de aguas dispuestas como emergencias, así como distintas medidas alternativas implementadas como dragados y corrida de lugar de la ubicación original de las tomas.

A esto se suma un menor caudal captado, mayor tiempo de potabilización, mayores costos de tratamiento, que se sintetizan en menor aporte de agua potable a la población involucrada.

Rohrmann sostiene “que el 60% de las tomas hayan tenido o tengan problemas, algo nos quiere decir sobre el manejo de la bajante histórica, tanto a los profesionales de la ingeniería, a los organismos gubernamentales y a la sociedad en general”.

Explicó que no existen planes de contingencias para el caso de que las tomas no funcionen al quedarse sin agua. Y que por ello: “De acá a 5 años debemos buscar soluciones”.

Destacó la necesidad de medir la calidad del agua. “Si debemos decir que calidad de agua tienen los ríos Paraná, Bermejo y Paraguay, no lo sabemos”.

Para finalizar, el Ing. Rohrmann opinó que los problemas generados por la bajante histórica exponen la importancia de la rigurosidad en estudios, diseños y obras de agua potable, así como la necesidad de alertar a la sociedad de los problemas que se pueden generar en la gestión del agua.

s.

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