
Un domingo de asado se vivió en Gran Hermano, sin embargo, hubo problemas con la carne que ingresó la producción para los participantes.
Al momento de empezar a preparar todo para llevar a la parrilla, los participantes se dieron cuenta que la carne estaba en mal estado.
A raíz de esto, Nacho, líder de la semana, fue al confesionario a comunicar que parte de los alimentos no llegaron en condiciones y que hubiese sido peligroso que consumieran eso.