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Crostata de Ricotta

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El encanto de la crostata de ricotta reside en su perfecta armonía: una base crujiente que envuelve un relleno suave y cremoso, casi como una mousse. Cada bocado es una mezcla de historia y tradición que encapsula el alma de la auténtica cocina italiana.

Ingredientes

Para la masa:

  • 330 g de harina de media fuerza
     
  • 165 g de manteca sin sal, a temperatura ambiente
     
  • 1 huevo
     
  • 1 yema 
     
  • 130 g de azúcar impalpable
     
  • ½ cucharadita de polvo de hornear
     
  • Ralladura de 1 limón
     
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
     
  • Una pizca de sal
  • Para el relleno:
    • 860 g de ricotta  bien escurrida
       
    • 100 g de azúcar impalpable
       
    • 1 cucharada de extracto de vainilla
       
    • ¼ cucharadita de canela molida
       
    • Ralladura de ½ naranja

Preparación

  • La masa. Uní todos los ingredientes hasta formar una masa suave. Dividila en dos partes (una un poco más pequeña para la tapa), envolvelas en film y refrigeralas por 45 a 60 minutos.
     
  • El molde. Enmantecá y enhariná un molde de tarta. Estirá la base hasta obtener un espesor de 5 mm, cubrí el molde y llevá al freezer. Estirá la tapa (también de 5 mm) y reservá en la heladera.
     
  • El relleno. En un bol, mezclá la ricotta con el azúcar, la vainilla, la canela y la ralladura de naranja hasta lograr una textura homogénea. Verté la mezcla sobre la base congelada y alisá bien la superficie.
     
  • El armado. Cubrí con la tapa de masa, sellá los bordes suavemente y cortá el excedente. Llevá a la heladera por 15 minutos.
     
  • Horneado. Precalentá el horno a 180 °C y cociná durante 60 minutos, hasta que esté dorada. Dejá enfriar por completo y luego refrigerá durante toda la noche. Este paso es clave: la textura se asienta y se potencia el sabor.

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