
El festejo se remonta al siglo XV en España, cuando se acudía el 9 de marzo, aniversario de la muerte de Santa Juana, al convento de Cubas de la Sagra, donde había vivido esta monja con fama de sanadora. Al llegar la hora de la comida la gente se encontraba a la altura de Fuenlabrada y sacaban sus viandas para reponer fuerzas.
Lo más típico de llevar para la merienda del camino era tortilla y pan, y de ahí quedó la tradición de celebrar el 9 de marzo con esta comida campestre a base de tortilla. Otros estudios señalan que se originó en Extremadura (España), por un invento del Marqués de Robledo.