
Cada 21 de septiembre se celebra el Día del Estudiante en Argentina.
Esta celebración comenzó a festejarse en 1902 por iniciativa de Salvador Debenedetti, estudiante y presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
El Día del Estudiante en Argentina tiene un origen histórico muy particular y está íntimamente relacionado con la figura de Domingo Faustino Sarmiento, una de las personalidades más influyentes en la educación del país. Conocido como el "padre del aula", Sarmiento fue un ferviente defensor de la educación pública y gratuita, y dedicó gran parte de su vida a fomentar el desarrollo del sistema educativo en Argentina.
Sarmiento falleció el 11 de septiembre de 1888 en Asunción, Paraguay, a los 77 años de edad. Diez días después, el 21 de septiembre, sus restos fueron repatriados a Buenos Aires. En honor a su legado educativo y en conmemoración de su aporte a la formación de generaciones de estudiantes, el Gobierno argentino decidió instaurar esa fecha como el Día del Estudiante.
La elección de esta fecha tiene un profundo sentido de gratitud y homenaje hacia Sarmiento, quien no solo fue presidente de Argentina (1868-1874), sino también un destacado pedagogo y promotor de la educación. Gracias a sus políticas, el país vio un crecimiento exponencial en la construcción de escuelas, la formación de docentes y la alfabetización de la población. En este contexto, el 21 de septiembre se estableció para honrar a todos aquellos que dedican su tiempo y esfuerzo al estudio, así como para recordar la importancia de la educación como base del desarrollo de la sociedad.