EFEMERIDES Escuchar artículo

Día Internacional del Té

.

Cada 21 de mayo, se celebra el Día Internacional del Té en todo el mundo, incluida la Argentina. Se trata de una fecha en que se hace honor a una de las bebidas más consumidas del mundo. 

En ese sentido, esta jornada busca no solo valorizar esta infusión tradicional por sus propiedades y peso histórico y cultural en todo el mundo, sino también concientiza sobre su papel como generador de trabajo y sustento económico para miles de familias.

Con una historia milenaria, el té ha viajado a lo largo y ancho del mundo, transformándose en un símbolo de hospitalidad, bienestar y encuentro. Hoy, esta bebida representa mucho más que una infusión: es parte de la identidad de distintas regiones y motor de desarrollo para comunidades enteras.

El Día Internacional del Té fue establecido oficialmente en 2019 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU). Así, se dio lugar a la petición del Grupo Intergubernamental sobre el Té para decretar una fecha especial para esta infusión. De todos modos, algunos países del mundo como Japón y China ya celebraban al té como la bebida más importante de su región.

Esta efeméride busca que se realicen mayores esfuerzos para ampliar la demanda, en particular en los países productores de té, donde el consumo per cápita es relativamente bajo.

También se reconocen los esfuerzos por abordar la disminución del consumo per cápita en los países importadores tradicionales.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) la producción del té "contribuye al desarrollo socioeconómico y representa una fuente principal de empleo e ingresos para millones de familias pobres de todo el mundo".

DATOS HISTÓRICOS

El té tiene sus orígenes en Asia, donde fue consumido por primera vez hace más de dos mil años. Desde sus inicios como bebida medicinal hasta su integración en rituales espirituales y ceremonias sociales, ha evolucionado en formas, sabores y significados.

Su expansión por Europa y América durante los siglos XVII y XVIII marcó un hito en el comercio internacional, siendo también protagonista de eventos históricos que cambiaron el rumbo de naciones.

Actualmente, el té se cultiva en más de 35 países, y su producción representa un sustento vital para millones de personas, especialmente en zonas rurales.

Este cultivo requiere un conocimiento profundo del clima, el suelo y las técnicas de cosecha, transmitidas de generación en generación. Su recolección, mayormente manual, involucra una gran dedicación, lo que convierte a esta bebida en el resultado de un trabajo artesanal que muchas veces pasa desapercibido.

TRADICIÓN

El té ha sabido adaptarse a los distintos contextos culturales, adoptando formas únicas según la región. En algunos países, beber té es sinónimo de ceremonia y respeto, mientras que en otros se ha integrado como parte de la rutina diaria, sin perder su simbolismo. Desde encuentros informales hasta eventos familiares o religiosos, el té es vehículo de conversación, descanso y conexión.

En muchos hogares del mundo, preparar té implica seguir ciertos rituales: calentar el agua a una temperatura justa, seleccionar cuidadosamente las hojas o saquitos, dejar reposar el tiempo necesario y servir con atención. Este acto, aunque simple, encierra una pausa en el ritmo cotidiano, una oportunidad de reconexión con uno mismo y con los demás.

Además, su diversidad es inmensa: blanco, verde, negro, oolong, fermentado, con flores, frutas o especias. Cada variedad aporta matices distintos de sabor, color y propiedades, lo que amplía su atractivo y refuerza su popularidad global.

Volver arriba