
Tras una extensa lucha de diversos sectores de la sociedad, se consiguió que se aprobara la Ley de Matrimonio Igualitario en el 2010, y por tal motivo, cada 15 de julio se celebra en nuestro país el Día de la Igualdad.
Ya se cumplieron varios años de la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario N° 26.618 en Argentina y la misma fue el resultado de una larga lucha de las diversas organizaciones sociales de nuestro país. En la madrugada fría del 15 de julio del 2010, el Congreso de la Nación sancionó el derecho a que las personas del mismo sexo puedan oficializar de manera legal su unión. La sanción de la norma se promulgó en un contexto cultural, social y político que lo demandaba ya desde hace tiempo y ya era el momento de sancionarla.
En la formación del proyecto de la normativa se hablaba de "unión civil", pero esto no significaba lo mismo que matrimonio, ya que esto implicaba un grado menor en lo jurídico. En las campañas sociales se llevaban carteles con la expresión "los mismos derechos con los mismos nombres". Asimismo, se exigió la igualdad ante la ley, ya que representaba una ampliación de derechos.
Dentro de la cámara de senadores los votos fueron de 33 a favor, 27 en contra y 3 abstenciones. De esta forma, Argentina se convirtió en el décimo país en el mundo y el primero en América Latina en aprobar una ley con esta magnitud representativa.
Igualdad ante todo
Antes de dicha ley, las personas que querían casarse se presentaban ante un/a juez/a y por su dictamen tenían o no su aprobación. En la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, se había aprobado la ley por unión civil en el 2002. Actualmente, son miles las parejas que formalizaron su relación sin la orden intermedia de un juez. Otro logro importante, también, fue la incorporación de la adopción por parte de parejas del mismo género.
Este contexto generó un incentivo para las organizaciones sociales de los países vecinos, como también sirvió de antecedente para la ley de Identidad de Género en nuestro país (aprobada en el 2012) lo que significó un derecho para las personas a expresarse de acuerdo a la identidad autopercibida.
En ese escenario (el debate de la Ley de Matrimonio Igualitario) hubo voces a favor, pero también estuvieron los sectores conservadores clásicos constituidos por grupos eclesiásticos que lucharon por la "familia tradicional".