
El Papa Francisco llamó a contrarrestar esta inevitable aceleración de la vida con la lectura
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El Vaticano publicó en agosto una "Carta del Santo Padre Francisco sobre el papel de la literatura en la formación", destinada especialmente a los futuros sacerdotes . Por su parte, la escritora y profesora de Literatura clásica, Marie-Hélène Verdier, analizó el texto y manifestó: "En una carta dirigida a los aspirantes al sacerdocio, el papa Francisco se niega a hacer una discriminación a priori entre las obras religiosas y profanas".
En la revista Causeur, se sorprendió al saber que "un Papa se lance a un vibrante elogio de la literatura" y escribió un libro llamado "Louée soit la lecture" ("Alabada sea la lectura"). Afirma que Francisco le asigna a la lectura "el lugar que debe tener en la formación de todos".
"Esta carta, que debería llegarle a todo el mundo, hace un gran bien; la apertura al infinito de lo divino, lo trágico de la condición humana, es en la literatura donde se los encuentra expresados de manera privilegiada", asegura.
En su carta, Bergoglio señaló: "Gracias al discernimiento evangélico de la cultura, es posible reconocer la presencia del Espíritu en la multiforme realidad humana, es decir, es posible captar la semilla ya plantada de la presencia del Espíritu en los acontecimientos, sensibilidades, deseos y tensiones profundas de los corazones y de los contextos sociales, culturales y espirituales".
De forma "urgente", Francisco pidió "contrarrestar esta inevitable aceleración y simplificación de nuestra vida cotidiana, aprendiendo a tomar distancia de lo inmediato, a desacelerar, a contemplar y a escuchar. Esto es posible cuando una persona se detiene a leer un libro por el gusto de hacerlo".
"La literatura se vuelve un gimnasio en el que se entrena la mirada para buscar y explorar la verdad de las personas y de las situaciones como misterio…. [...] Al abrir al lector a una visión amplia de la riqueza y la miseria de la experiencia humana, la literatura educa su mirada a la lentitud de la comprensión, a la humildad de la no simplificación y a la mansedumbre de no pretender controlar la realidad y la condición humana a través del juicio", sostuvo.
Fuente: Infobae