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Emotivo show de Los Fundamentalistas en Comodoro Rivadavia: homenaje al Indio Solari entre lágrimas y abrazos

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Todavía no había aflojado la conmoción por la muerte de Carlos El Indio Solari cuando Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado subieron al escenario del Predio Ferial de Comodoro Rivadavia este sábado. Lo hicieron con el corazón destrozado y la decisión más valiente de su historia: no suspender. No dejar solos a los que habían cruzado el país entero para llegar hasta la Patagonia ni a los que desde sus casas, necesitaban un lugar donde poner el dolor.

 

Cuando la banda aterrizó en Chubut el viernes por la mañana, la noticia ya los esperaba. Horas de conversaciones, de llanto, de consultas con la familia del Indio. "Estamos en shock. Como todos. No sabemos bien qué hacer. El durísimo golpe nos da en el cuerpo, pero abatidos como estamos, el corazón nos pide juntarnos. Decidimos mantener el concierto de mañana y, aunque no estaba en los planes, transmitirlo en vivo para todos", expresaron en un comunicado, que cerraba: "No va a ser fácil, tampoco va a ser el concierto que habíamos pensado, pero juntarnos y estar cerca nos parece lo único medianamente reparador. Te amamos, Indio...".

 

De a poco, más de 7.000 personas colmaron el predio, buscando el abrazo de la multitud ante el frío patagónico, mientras más de 200 mil personas lo veían desde sus casas, probablemente en grupo, desde YouTube, para que siga siendo una experiencia colectiva.

 

El show arrancó oficialmente a las 21:31. Un minuto antes, la pantalla principal mostró una imagen del Indio. El público respondió con una ovación que fue, al mismo tiempo, un llanto. Un minuto después, los nueve integrantes de Los Fundamentalistas aparecieron ante el público: abrazados, visiblemente conmovidos, bañados en lágrimas. Sin decir, tomaron posiciones.

Pedía siempre temas en la radio y Un ángel para tu soledad fueron el puntapié inicial de una noche en el que no hicieron falta las palabras. Siguieron, sin mediar ningún diálogo, Todos a los botes, Tomasito, Divina TV Führer, Nike es cultura, Por qué será que Dios no me quiere. Más de la mitad de los 35 temas fueron del catálogo de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, pero también hubo espacio generoso para la carrera solista, para esas canciones complejas que la banda ha sabido internalizar como propias.

 

Hubo un instante que partió la noche en dos. Después de El tesoro de los inocentes, las luces se apagaron. Un pequeño hueco de cinco segundos, y entonces apareció la imagen de Solari en las pantallas, que acompañó la interpretación de Un ángel amateur, en uno de los momentos que provocaron las lágrimas hasta de los ricoteros más duros.

También sucumbieron los propios músicos, quienes dejaron de tocar por un ratito, atravesados por el llanto, mientras recibían el calor y el apoyo de la gente.

El público, como es habitual, fue otro protagonista del recital. "El Indio está presente", "Si tocaras en la luna la luna vamos a copar", "Soy redondo hasta que me muera", fueron las maneras de despedir al ídolo que, en realidad, nunca se irá.

 

En Blues de la libertad, la voz hipnótica de Deborah Dixon dijo en voz alta lo que todos ya sabían pero necesitaban escuchar: "Indio, te amamos y te amaremos por siempre".

Pasada la medianoche, Juguetes perdidos sonó como si hubiera sido escrita específicamente para esa noche. Un emocionadísimo Pablo Sbaraglia, tecladista y director musical de la banda, tomó la palabra antes de Había una vez con apenas una frase: "Esta vamos a cantársela a él". Y Gaspar Benegas, desbordado, agradeció al público: "Gracias por contenernos en una noche como esta", antes de anunciar Mariposa Pontiac para festejar al Indio.

El broche de oro, inevitable y necesario, fue Ji ji ji, con el Indio una vez más en la pantalla. Oficialmente, la noche terminó a las 00:44, pero durará para siempre.

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