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La CGT prepara un plan de lucha y movilización para frenar la reforma laboral de Milei

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La CGT volverá a ocupar el centro de la escena política este mediodía, cuando el nuevo Consejo Directivo se reúna por primera vez desde su elección en octubre para definir cómo enfrentar la inminente llegada al Congreso de la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. La conducción, ahora encabezada por Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo, presentará un informe sobre las conversaciones mantenidas con el Gobierno para suavizar algunos puntos del proyecto, aunque la organización mantiene su rechazo general al texto final.


El encuentro se desarrollará en la sede de Azopardo y anticipa un debate áspero. Mientras sectores del transporte y otras ramas plantean avanzar con una movilización frente al Congreso cuando comience el tratamiento legislativo, dirigentes con una línea más negociadora sostienen que la prioridad debería ser congestionar el tablero político: reforzar gestiones con gobernadores y legisladores para bloquear los votos necesarios y evitar que el proyecto avance en las extraordinarias. Parte de esta posición se apoya en la dificultad de convocar marchas masivas durante el verano, cuando gran parte de los trabajadores están de vacaciones.


En paralelo, una tercera postura gana fuerza como vía intermedia: combinar acciones en la calle con asambleas informativas y un despliegue sostenido de presión política. Esta alternativa busca ordenar las tensiones internas que afloraron en las últimas semanas, en particular entre dirigentes que sienten que quedaron relegados en la nueva estructura de poder y cuestionan la demora de dos meses para convocar al Consejo Directivo.


El escenario se complejiza con los movimientos en el Senado. Este miércoles, representantes de la mesa chica de la CGT se reunieron con el interbloque kirchnerista encabezado por José Mayans para analizar cómo frenar el proyecto dentro del Congreso. Allí se mencionó la demora en la publicación oficial de la reforma y las dudas sobre si el oficialismo intentará un tratamiento acelerado. Para los gremios más duros, ese riesgo refuerza la necesidad de una respuesta contundente.


Mientras tanto, la Confederación de Trabajadores del Transporte mantiene una postura crítica, aunque decidió esperar la definición del Consejo Directivo antes de avanzar con medidas propias. Su posicionamiento se hizo visible durante el Congreso Federal de la Juventud de la CATT, donde se remarcó la vigencia de los convenios colectivos como herramienta central del sistema laboral y se advirtió sobre un clima social que podría facilitar el avance de la reforma.


La CGT elaborará este jueves un documento que fijará su posición formal. El texto reflejará un rechazo unificado, pero también deberá sintetizar la disputa interna sobre los pasos a seguir. La definición del plan de acción marcará el tono con el que el movimiento obrero encarará una de las discusiones más sensibles del inicio del nuevo año legislativo y pondrá a prueba la cohesión del sindicalismo en un momento de cambios profundos en el escenario político nacional.

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