
Greenpeace utilizó satélites para fotografiar cómo la minería ilegal está devorando la Amazonía. El resultado: 14 kilómetros cuadrados fueron destruidos en 2023. En total se estima que 264 kilómetros de selva han desaparecido por esta actividad desde que se tiene registro. Raíssa Ferreira, directora de campañas de Greenpeace en Brasil, subraya la delicada situación en que se encuentran los pueblos indígenas.
"Una de las cosas más importantes que mostró nuestro estudio es que estas áreas están muy cerca de las aldeas indígenas. En el caso del territorio mundurukú, por ejemplo, hay un número alarmante de 15 aldeas que están muy cerca de estas actividades de minería ilegal.
Esto significa un impacto directo en la manera, por ejemplo, en que se alimentan los pueblos, porque la minería ilegal de oro contamina los peces y el lago con mercurio. También se difunden los mosquitos que pueden llevar a enfermedades para los pueblos", explica Raisa Ferreira. En el caso de los kayapó, la actividad afecta a cuatro aldeas. Según la organización, "la peor situación se registra en la reserva de los kayapó, en el estado amazónico de Pará, donde el área devastada el año pasado ha ascendido a 10 kilómetros cuadrados". El estudio ha medido la deforestación provocada por la minería ilegal en las tierras indígenas de las etnias no solo kayapó y munduruku, sino yanomami. Todas ellas están ubicadas en la Amazonía brasileña y son consideradas como las más amenazadas por los 'garimpeiros'.
En 2023, el Ministerio de Salud de Brasil reportó que 308 yanomamis murieron por la violencia y las enfermedades acarreadas por la minería ilegal. Y aunque el gobierno de Lula quiere detenerla, las autoridades no han logrado impedir la entrada de maquinaria en la selva.
"En Brasil hay en la actualidad una voluntad expresa del gobierno de enfocar y trabajar el fenómeno de la minería ilegal de oro en los territorios de los pueblos originarios en la Amazonía para eliminarlo. Pero esta voluntad política no se traduce en acciones coordinadas en los tres territorios que concentran la mayor parte de la minería ilegal de oro en la Amazonía brasileña. Entonces, tenemos que mejorar el monitoreo y el accionar continuo para combatir esta actividad ilegal en la Amazonía", concluye Raisa Ferreira, directora campañas de Greenpeace en Brasil.
Fuente: RFI