
Corrientes | Tras 6 meses de estabilidad, el precio de la carne vacuna aumentó un 22 % en Agosto
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La situación económica actual, marcada por una disminución del poder adquisitivo, ha afectado negativamente el consumo de carne en Corrientes.
"El incremento fue significativo. Tras seis meses de una relativa estabilidad en el precio de los cortes cárnicos (enero a junio), agosto sorprendió con un aumento del 22 %. A pesar de no haber incrementos en este período señalado, no pudimos levantar las ventas", comentó el carnicero local Hugo Lucena.
"Así como nos preocupa que se vuelva a mover el valor de los cortes cárnicos, también nos advirtieron que puede haber escasez de stock para el consumo local. Esto, producto de la sequía y de los importantes volúmenes que se están exportando a otros mercados", desplegó.
La diferencia en el aumento de precios entre la carne vacuna y otros productos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) ha sido evidente. Además, el impacto del aumento de las tarifas energéticas y del combustible también ha contribuido a la caída en el consumo.
"Mantener las cámaras refrigeradas durante las 24 horas del día es un costo muy alto para la industria. También debemos considerar el aumento de los combustibles, que tiene una incidencia fuerte en el costo de la carne al público", destacó.
"Todos los carniceros han achicado la venta de carne vacuna porque cayó el consumo, pero han reemplazado la de vaca por otras, como la de pollo y la de cerdo, para mantener el negocio a flote. Asimismo, hace 10 días aumentó al 25 % el precio del cerdo", explicó.
"Las familias también reducen las compras y solo gastan en lo que van a consumir durante el día", enfatizó.
Desde otra carnicería, un encargado explicó que: "No tan solo este sector está mal, sino todos. A la gente no le alcanza el sueldo para nada. La gente come menos carne".
Uno de los clientes dijo: "Siempre que vengo, la carnicería está vacía prácticamente. Creo que la gente está tan endeudada que se restringe en todo porque no puede pagar las cuentas y dentro de eso entra la carne. Yo compro lo que necesito para el día. Ya ni hacer un guiso es barato porque la carne y las verduras están carísimas".
Por otro lado, con respecto a cómo analiza el nivel de consumo presentado en lo que va del año en la región, afirmó: "La comparación interanual da cuenta de una baja de entre el 28 % y 30 % y eso es mucho, más allá de que entendemos que el contexto general es recesivo, por eso todas las empresas del Nordeste sacamos ofertas, porque queremos reactivar la rotación de los productos".
Comprar carne en grandes cantidades puede resultar en un costo por unidad más bajo. Al conseguir cortes enteros o en paquetes familiares y luego dividirlos en porciones más pequeñas antes de congelarlos, permitirá aprovechar los precios más bajos por volumen y tener alimento disponible para múltiples comidas sin tener que realizar compras frecuentes.
Contexto nacional
Según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra), la caída del consumo de carne vacuna en lo que va del año fue del 14,1 % en comparación con enero-julio del año pasado. Esto representó 205.600 toneladas menos y es el consumo de carne vacuna más bajo en lo que va del siglo. En realidad, de los últimos 26 años.
Asimismo, en los primeros siete meses de este año se produjeron 1.779 millones de toneladas de carne vacuna (-8,8 % anual), lo que implicó una reducción de la cantidad ofrecida equivalente a 170,66 millones de toneladas.
Las exportaciones de carne vacuna habrían ascendido a 530,6 millones en lo que transcurrió del año, suponiendo un promedio mensual exportado de 76 millones.
En julio se faenaron 1,25 millones de cabezas de hacienda vacuna. Al comparar el nivel de junio, la actividad de la industria frigorífica registró una recuperación mensual, que corregida por el número de días laborables fue del 3,8 % mensual (el número de días feriados de junio tuvo un claro impacto en el nivel de faena de aquel mes).
Al comparar con julio de 2023, la faena vacuna tuvo una caída de 3,1 %. También cayó el consumo promedio por habitante por año: fue de 45,6 kilos, 15,1 % por debajo del promedio alcanzado en enero-julio de 2023 y el peor registro de los últimos 14 años.
Esto se da en el marco de una suba de precios que va a continuar, según especialistas en el sector, pero que no está por encima de la inflación.
El índice de precios al consumidor del Gran Buenos Aires (IPC-GBA Indec) dice que el rubro carnes y derivados registró una variación mensual del 1,7 % en julio, siendo la más baja entre los rubros alimenticios, aunque en el interior del país el impacto fue mayor.
Fuente: Republica