Receta fácil del pan de cebolla
Hoy te sorprendemos con esta receta de pan de cebolla que, estamos seguros, se convertirá en un básico en tu mesa.
El adicionar nuevos ingredientes a los panes está muy de moda, y nuestro ingrediente elegido para que nos quede una masa con un sabor muy rico esta vez ha sido la cebolla. Por sí solo, este pan con cebolla está muy bueno, pero también podemos acompañarlo con una variedad infinita de alimentos, dependiendo tus gustos.
El pan de cebolla es uno de esos panes que si pruebas estás perdido porque sea cual sea su tamaño, siempre se queda pequeño.
Y es que, el pan de cebolla, es uno de los panes más ricos y que más juego dan. Podemos consumirlo tal cual, desmigado en unas deliciosas sopa, simplemente tostado con un poquito de queso por encima…
Ingredientes:25 ml de agua templadita - 25 g de levadura - 1/2 cucharadita de azúcar blanco - 1/2 cebolla grande - 25 ml de aceite de oliva - 225 ml de agua templada - 500 g de harina - 10 g de sal
Elaboración:
Comenzaremos añadiendo la levadura y la cucharadita de azúcar en el agua (recorda que debe estar templada). Removemos y dejamos hasta que ambos ingredientes queden bien diluidos. Reservamos.
Lavamos la cebolla y la picamos en trozos pequeños que pondremos en un cuenco junto con el aceite de oliva. Reservamos. Recomendación: El tamaño de corte de la cebolla dependerá de nuestro gusto, si preferís encontrar trocitos más grandes, cortala menos picada. En cuanto a la cantidad, nosotros hemos empleado la mitad de una cebolla grande, siendo más que suficiente. No obstante, si la nuestra es más pequeña o, una vez picada nos parece poco, podes añadirle algo más, pero sin abusar para que el interior del pan no sea una pasta de cebolla sin apenas miga.
Agregamos la sal a la harina y tamizamos. Echamos esta última preparación en otro bol y vamos incorporando el agua, la cebolla (con el aceite) y la mezcla de levadura.
Removemos con un utensilio de madera y, cuando todos los ingredientes estén incorporados, pasaremos a trabajarlos con las manos.
Para ello, pondremos la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y la amasaremos hasta obtener un resultado que muestre homogeneidad y, además, no se nos quede pegado a las manos.
Cuando lo hayamos conseguido, colocaremos la masa en un recipiente que cubriremos con un paño o con papel transparente de cocina, dejando que repose hasta que doble su tamaño (tarda más o menos entre 1 hora o 1 hora y 30 minutos).
A falta de unos 10 minutos, ponemos el horno a precalentar a 200 grados.
Con la masa ya lista, la daremos la forma que más nos guste y metemos al horno durante alrededor de unos 50 minutos. Como siempre, este tiempo dependerá de la clase de horno que tengáis en vuestras casas. Truco: Si notáis que el pan comienza a tostarse pero no estáis seguros de si su interior está bien hecho, bastará con que le deis unos golpecitos (como si estuvieseis llamando a una puerta) en la base y, si éste suena hueco, podes sacarlo sin más.
Una vez hecho, retiramos y dejamos enfriar sobre una rejilla.


